Metodología

Cómo analizamos, calificamos y actualizamos cada tarjeta de crédito que publicamos.

En México hay decenas de sitios que “comparan” tarjetas de crédito y casi ninguno explica de dónde saca sus cifras ni por qué un producto aparece arriba de otro. Esta página existe para que puedas auditarnos. Si algo de lo que sigue no se cumple en alguno de nuestros análisis, escríbenos y lo corregimos.

Lo primero: qué somos y qué no somos

Estación Negocios es un medio de contenido editorial sobre finanzas personales en México. No somos una institución financiera: no somos banco, SOFOM, SOFIPO ni entidad regulada; no otorgamos crédito, no captamos recursos del público, no tramitamos solicitudes y no cobramos por gestionar la contratación de ningún producto.

Nuestro trabajo es leer los documentos que casi nadie lee —el folleto informativo, el anexo de comisiones, el contrato de adhesión— y traducirlos a algo que puedas usar para decidir. La decisión, y la contratación, siempre son tuyas y siempre ocurren directamente con la institución.

De dónde salen los datos

Toda cifra que publicamos tiene una fuente rastreable. Cuando hay más de una disponible, seguimos este orden de prioridad y nunca bajamos de nivel sin decirlo:

PrioridadFuenteEjemplo
1Folleto informativo y anexo de comisiones del emisorEl PDF de costos y comisiones que cada banco está obligado a publicar
2Contrato de adhesión registradoEl documento que firmas al contratar
3Página oficial de producto del emisorLa landing de la tarjeta en el sitio del banco
4Comunicado oficial o atención a clientes por escritoRespuesta documentada del emisor a una consulta nuestra
5Comparador de tercerosSolo cuando el emisor no publica el dato y lo marcamos como no verificado

Nunca copiamos cifras de otro comparador sin verificarlas en la fuente original. Es la razón por la que a veces nuestros números no coinciden con los de otros sitios: cuando eso pasa, casi siempre es porque el otro sitio está citando un folleto que el banco ya reemplazó.

Cuando el dato no existe

Si un emisor no publica un dato, escribimos “no publicado”. No lo estimamos, no lo inferimos y no lo rellenamos con el promedio del mercado. Un ingreso mínimo inventado puede hacer que alguien se descarte de un producto al que sí calificaba, o que solicite uno donde va a ser rechazado —y un rechazo queda registrado en tu historial.

Cuando las fuentes se contradicen

Pasa más seguido de lo que parece, y a veces la contradicción está dentro del mismo emisor. Cuando ocurre, publicamos ambas versiones y señalamos la discrepancia en lugar de elegir la que nos convenga. Casos vigentes al momento de esta revisión:

  • Un emisor publica una anualidad en su página de CAT y “sin anualidad” en su landing de producto.
  • Un emisor publica CAT distintos en su folleto PDF y en su sitio web, calculados en fechas diferentes.
  • Un emisor mantiene en línea un folleto informativo de hace casi una década junto a un anexo de comisiones actualizado.

En esos casos preferimos el documento más reciente con fecha de cálculo visible, y lo decimos en el análisis.

Cómo calificamos: los cinco criterios

Cada tarjeta recibe una calificación sobre 10 que sale de cinco criterios con peso fijo. El peso no cambia de un producto a otro, y no cambia según quién nos pague publicidad.

1. Costo real de tenerla — 30%

No solo la anualidad. Sumamos todo lo que te cobran por existir como cliente: anualidad del titular y de adicionales, comisión de apertura, comisión por reposición, comisión por retiro de efectivo, cargo por pago tardío y cargo por rechazo de domiciliación.

Aquí penalizamos fuerte dos cosas: la anualidad condicionada que se vende como “sin anualidad de por vida” pero se pierde con dos pagos vencidos, y la comisión de apertura que muchas fintech cobran sin ponerla en el titular de su publicidad.

2. CAT y condiciones de financiamiento — 25%

El CAT (Costo Anual Total) promedio sin IVA es el número que más ignora la gente y el que más dinero cuesta. En el mercado mexicano el rango entre la tarjeta más barata y la más cara supera los 140 puntos porcentuales: sobre el mismo saldo revolvente, eso puede ser tres veces más caro.

Evaluamos el CAT publicado con su fecha de cálculo, la tasa de interés ordinaria y moratoria, si la tasa es fija o variable, y las condiciones reales de los meses sin intereses —incluida la comisión por diferir, que en varios emisores existe y no es cero.

3. Valor real de las recompensas — 20%

Un “9% en puntos” no es 9% de cashback. Convertimos cada programa a valor efectivo en pesos: cuánto dinero recuperas realmente por cada $100 gastados, después de aplicar la tasa de canje del programa.

También revisamos los topes mensuales (muchos cashbacks generosos tienen un límite que casi nadie lee), las categorías donde aplica el porcentaje alto, y si las compras a meses sin intereses acumulan o no.

4. Accesibilidad y requisitos — 15%

Ingreso mínimo comprobable, rango de edad, antigüedad laboral, si consultan buró, tiempo de respuesta y línea de crédito inicial. Una tarjeta excelente a la que no calificas vale cero para ti, y una tarjeta cara que sí te aprueban puede ser el único camino para construir historial.

Por eso este criterio no premia la exclusividad: una tarjeta accesible con condiciones honestas puntúa mejor que una premium inalcanzable.

5. Transparencia y experiencia — 10%

Qué tan fácil es encontrar el folleto informativo en el sitio del emisor, si el CAT viene con fecha de cálculo, si la app permite consultar el estado de cuenta y bloquear la tarjeta, si hay CVV dinámico, y qué tan claro es el proceso para cancelar.

Un emisor que esconde sus comisiones pierde puntos aquí, aunque su producto sea bueno.

Los tres perfiles de gasto

Ninguna tarjeta es la mejor para todos. Por eso, además de la calificación general, modelamos cada producto en tres escenarios y publicamos cuánto ganas o pierdes en cada uno.

Perfil 1 — Uso básico. $4,000 mensuales de gasto, distribuidos en supermercado, transporte y servicios. Liquida el saldo total cada mes. Aquí lo único que importa es la anualidad y el cashback: el CAT es irrelevante porque nunca paga intereses.

Perfil 2 — Uso intensivo. $15,000 mensuales, con gasto significativo en restaurantes, gasolina y viajes. Liquida el saldo total cada mes. Aquí las tarjetas con anualidad alta pueden ganar, porque el volumen de recompensas supera el costo fijo.

Perfil 3 — Revolvente. $8,000 mensuales de gasto y un saldo promedio de $10,000 que se arrastra de un mes a otro. Este es el perfil que describe a la mayoría de los usuarios reales de tarjeta en México, y es donde el CAT domina completamente el resultado: una tarjeta sin anualidad con CAT de 200% le sale mucho más cara que una con anualidad de $1,000 y CAT de 60%.

Publicamos los tres porque el mismo producto puede ser la mejor opción en un perfil y la peor en otro.

Qué NO influye en nuestras calificaciones

Este sitio se financia con publicidad y, en algunos casos, con enlaces de afiliado. Es importante que sepas exactamente cómo funciona eso:

  • No aceptamos pagos por posición. Ningún emisor puede comprar el primer lugar de una comparativa ni una calificación más alta.
  • No aceptamos pagos por reseña favorable. El texto de un análisis nunca se somete a aprobación del emisor antes de publicarse.
  • El orden de las tablas responde al criterio declarado en cada una —normalmente el CAT de menor a mayor, o la calificación general— y ese criterio siempre está escrito visiblemente.
  • Los enlaces de afiliado se identifican. Cuando un enlace nos genera comisión, se marca. Y la comisión no cambia el precio que pagas ni las condiciones que te ofrece el emisor.
  • Calificamos productos que no monetizamos. Si la mejor opción para un perfil es una tarjeta con la que no tenemos ninguna relación comercial, esa es la que va primero.

Si alguna vez detectas que esto no se cumple, es un error nuestro y queremos saberlo.

Actualización y fe de erratas

Las condiciones de las tarjetas en México cambian seguido: los emisores recalculan el CAT cada pocos meses, ajustan anualidades y modifican programas de recompensas, muchas veces sin comunicado.

  • Cada análisis lleva visible su fecha de última revisión. Si no la ves, es un error: repórtalo.
  • Revisamos los productos destacados cada mes y el resto del catálogo al menos cada trimestre.
  • Revisamos fuera de calendario cuando un emisor anuncia un cambio de tarifas, cuando cambia la tasa de referencia o cuando un lector nos reporta una diferencia.
  • Cuando corregimos un dato relevante, lo señalamos al pie del artículo con la fecha y qué cambió. No editamos en silencio.

¿Encontraste un dato incorrecto? Escríbenos con el enlace del artículo y, si puedes, la fuente que lo contradice. Verificamos contra el documento oficial del emisor y, si tienes razón, corregimos y lo hacemos constar públicamente.

Los límites de lo que hacemos

Queremos ser claros sobre lo que esta metodología no puede darte:

  • No es asesoría financiera. No conocemos tu ingreso, tus deudas, tu historial ni tus metas. Una calificación de 9 no significa que ese producto sea el correcto para ti.
  • No garantizamos aprobación. Publicar el ingreso mínimo de un emisor no significa que cumplirlo te asegure la tarjeta. La decisión es del banco y depende de tu historial completo.
  • No garantizamos vigencia permanente. Hacemos nuestro mejor esfuerzo, pero un emisor puede cambiar una comisión hoy y nosotros enterarnos la semana que viene. Confirma siempre con la institución antes de contratar.
  • No tenemos acceso a información privilegiada. Trabajamos con los mismos documentos públicos que puedes consultar tú; nuestro valor está en leerlos completos y compararlos, no en tener datos que otros no tengan.

Si tienes un problema con tu banco

Nosotros no podemos intervenir en una queja, una aclaración o un cargo no reconocido. Para eso existe la CONDUSEF, que es gratuita y está para exactamente eso. Para consultar tu historial crediticio —tienes derecho a un reporte gratuito al año— acude directamente al Buró de Crédito.